jueves, febrero 15, 2007

La casa Moebius


Diagramas de Ben van Berk


Algo sobre arquitectura diagramática:

“Arquitectura diagramática” fue un término utilizado por primera vez por Toyo Ito escribiendo sobre la obra de Kazuyo Segima. Asegura que se trata de un proceso complicado que muchos arquitectos no comprenden: la conversión de un diagrama, que describe la multiplicidad de condiciones de programa, en un edificio concreto.

El diagrama se introduce como un instrumento de pensamiento que busca resultados operativos, capaz de formular multitud de problemas al mismo tiempo. Se trata de una materia informe, que como tal posee características propias que lo estructuran. Según Deleuze, estas capacidades propias o genes están impregnadas de cualidades morfogenéticas. Así, el estudio de una serie de diagramas se materializarán en una infinidad de formas topologicamente idénticas, que dependerán de las cualidades propias de cada arquitecto.

El origen de los diagramas puede ser muy diverso; va de lo meramente corporal (peso de cierto numero de personas en 5 habitaciones de diversas dimensiones), a lo puramente virtual (estudio de valores de mercado ante una posible inflación del Dólar). Pueden estudiar capacidades físicas de materiales, gráficas matemáticas caóticas, fenómenos de la naturaleza, circulación de las masas en unos grandes almacenes en época de rebajas, notaciones musicales, etc...

Félix Guattari amplía las ideas de Deleuze considerando 2 estructuras básicas que surgen de la superposición diagramática: Estratos o árboles, que surgen de le articulación de elementos homogéneos. Agregados autoconsistentes o rizomas, de la articulación de elementos heterogéneos, que constituyen un ente compacto.

La arquitectura diagramática surge por acumulación según presiones selectivas, pero también por el azar y una nueva conciencia temporal no determinista:El futuro está ya en el pasado, ya que se realizan las posibilidades que han sido determinadas previamente. Las decisiones que se tomaron en el pasado, por mínimas que fuesen acotaron las futuras. Las teorías que estudian la imprevisibilidad de los fenómenos (efecto mariposa, atráctor de Lorenz...) nos enseñan que no debemos caer en ese error, no debemos acotar los acontecimientos, hemos de tener en cuenta las posibilidades virtuales o potenciales. De este modo la obra arquitectónica podrá adaptarse a cualquier acontecimiento futuro imprevisto.

Mª Carmen Rodríguez Vera